De papá corriente a Recreacionista infantil
Hace un par de semanas, una niña de 4 años me señaló en un parque y le dijo a su papá: “quiero que aprendas a hacer eso”. Ella observaba atentamente mi práctica de malabares. Mis dos hijos estaban allí y se miraron como diciendo: “La niña añora tener al papá que ya nosotros tenemos”. Y me pasa cada vez que acudo a un sitio de convocatoria infantil y me pongo a practicar un poco. Los niños se asombran. Hace rato dejé de ser un padre corriente que pasa desapercibido. Mis hijos al inicio se sorprendían, pero incluso lo sorprendente se vuelve paisaje cuando lo tienes al alcance constante. Las hijas de Maradona confesaban que, para ellas, él no era una estrella. Solo un papá macanudo y jovial que hacía reír a sus compañeras de clase cuando iban en el auto. Todo empezó hace dos años, como un desafío propio, quería saber hasta donde podían llegar mis límites a nivel corporal. Y desconocía el gran impacto que esto podía tener, a la larga, en la recreación infantil. Pero espera, ¿recrear con ca...


