Alcancé un minuto de malabar con 4 pelotas
“Lo logré”, es la frase favorita de Pascual, mi hijo de casi 4 años, cuando avanza en algo. Por ejemplo, en echar agua en su vasito sin que se derrame una gota. Sin darme cuenta, he fomentado en casa una cultura de logros, no solo del resultado en sí mismo sino en la consciencia del proceso. Y los malabares han ayudado mucho en eso. Las maniobras que parecen imposibles generan en mi una obsesión mucho mayor a aquellas que se resuelven con facilidad. El pasado 06 de Junio llegué a 51 segundos sin dejar caer las 4 pelotas.Y, desde allí, por más de dos meses, no encontraba la forma de llegar a los 60 segundos. ¿Qué es un minuto en la vida? ¡nada! Pero esos 9 segundos que me distanciaban de la meta, parecían una eternidad. Porque el cuerpo entraba en shock al sentirse cerca de la meta, ¿sería eso que llaman “miedo al éxito”? ¿Auto-sabotaje por proximidad a la gloria? Hay que estar en ese pellejo para saber qué tanto se altera al sistema nervioso y -bajo ese panorama- las extremidades...



