Contagiando bienestar a través del pickleball
“Hace 5 meses era yo solo jugando, ahora hay 10 personas”. Se lo decía a otros jugadores de pickleball, mientras señalaba a la esquina en donde se encontraban las personas de mi club. 6 adultos, dos niños y dos niñas. Estábamos en el clasificatorio regional que daría plazas al Sudamericano Carmelo, Uruguay. Me embargaba la curiosidad sobre qué se sentía ser influencer (sin necesidad de redes) y lo experimento ahora, que he contagiado a un grupo, les “metí por los ojos” una disciplina que genera bienestar y felicidad. Y ellos no pusieron resistencia a la hora de apropiarla. Me doy cuenta que influir en otros no es algo que tenga que tratarse de miles de personas, sino que con decenas también es válido. Llegué al deporte de raqueta como experimento, llevaba dos años practicando malabarismo y dije: ¿qué tanto podré evolucionar en un deporte que implica reacción y coordinación oculo-manual? Pensé en Padel pero el pickle se atravesó y me dijo: “acá es más barato y sencillo”. Mi tiempo de pr...



