Cuando subí de 17 a 33 segs en malabar de 4 pelotas

 ¿Qué pasó entre los 17 segundos y los 33?

Muchos creerán que después de haber conquistado los 17 segundos, en mis siguientes intentos llegaba rápidamente a ese mismo registro o cerca. Pero… ¡nada más lejos de la realidad!. Y lo supe desde que investigué qué pasaba en los entrenamientos de los deportistas olímpicos, después de haber roto sus récords. 


El día después del record, si acaso llegaba a la mitad y un poco más: 8 o 10 segs. Hasta el punto de preguntarme, ¿será que esos 17 habrán sido mi techo (fruto de la suerte efímera) y más de allí no podré? (Suena de fondo música de intriga). Pero calma, calma, que no cunda el pánico. Me tomó solo 6 días elevar dos segundos el registro de 17segs. Así que desapareció mi preocupación. Y 9 días después alcancé los 33 segundos.


ChatGPT me ayudó a comprender que un pico no necesariamente es igual a un promedio (cuando le pregunté por el rendimiento de Usain Bolt después de su histórico record de 2009). Aunque el techo sí se puede convertir en un promedio. En un par de semanas, “¿qué tal que alcance el pico de 50 segs y el 33 sea solo un piso?”, indagó la versión más optimista de mí.

La idea era que el artículo anterior (aquí está el link) se quedara desactualizado y bendita sea la obsolescencia, cuando obedece a la evolución de la siguiente etapa. Podría llevarlo a la vida y decir: por muy conforme que me siento con mi vida actual, quiero que quede obsoleta, si la comparo con aquello que ha de venir, aquello en lo que me estoy convirtiendo. Reconociendo que llegará un punto de estabilidad (¿status-quo o estancamiento?) y no tendré que tomar pastillas para asimilarlo. 


Un récord ocurre cuando coinciden muchas variables: estado físico óptimo, descanso adecuado, activación mental perfecta, condiciones externas favorables. 👉 Es como “todo alineado”. Eso no se reproduce todos los días. <— en todo lo anterior la IA tiene los derechos de autor. 


Aumenté esos 16 segundos, entre el artículo anterior (17) y esta 2da parte (33) porque ahora siento más tranquilidad cuando veo la cantidad de pelotas en el aire (hey ¡solo son 4!, ¿qué pensará el que manipula 14 pelotas si te lee esto?). Incluso, ya tengo la serenidad para reacomodarlas, o enderezar su rumbo, en el aire; es decir: si se me rueda lateralmente para la izquierda -más de la cuenta- en el siguiente lanzamiento, de esa mano, la vuelvo a ubicar en el “carril imaginario” del centro (hace 2 semanas, si eso pasaba, “hasta ahí llegó quién te quería”). Es como un Tetris volador de objetos que pueden abofetear tu pómulo -si se te acerca mucho- o romper el tallo de una planta decorativa -si se te aleja mucho- (me pasó hace unos minutos) o dejar un hueco en el cielo raso (y no se trata de un proyectil extraviado de Irán). 


Los Minutos antes al record, cuando todavía no llegaba a los 33 segs, no me sentía del todo insatisfecho porque podía llegar a veintitantos segundos sin dar la vuelta (se me vino a la mente el reggaetón de Principal). Teniendo en cuenta que en los registros anteriores no pude evitar los giros de 180 y casi 360 grados que mi cuerpo daba. 





Fui enumerando los diversos pensamientos que me vinieron esa mañana de los 33 segs: “hoy es una linda mañana para batir record” (como la que hacía cuando llegué a 24segs, una semana atrás). “Se viene el sol por el lado izquierdo” (cuando sabía que si me demoraba mucho, me iba a encontrar con sus rayos demoledores). “¿Me va mejor cuando arranco con dos bolas negras en mano izquierda que al revés?”: Cuando me acaricia la superstición. “El tiempo no existe, el tiempo no existe”: el mantra consolador que me repito cuando siento que voy por la mitad de un posible record, para autoinvitarme a la calma en pleno ajetreo. Y el descubrimiento más importante: “córrete un milímetro a la izquierda”, en el saque. Para estabilizar la la maniobra por el costado en donde más suele descuadrarse. Y que los primeros 4 lanzamientos fueran de corta altura (no como los lanzamientos largos que solía hacer -semanas atrás- cuando mi record no pasaba de 10 segundos) para no atolondrarme.


Me sentí como los programas tipo <¿Quién quiere ser millonario?>. Esa mañana del 18 de Marzo, al haber llegado a 28 segundos, me dije: “Ya ganaste bastante, ¿te vas a casa satisfecho o sigues jugando?”. Me quedé en la misma maniobra y -minutos después- pasé de 28 a 30. Ya me iba a ir, me quedé entrenando un poco más y pasé de 30 a 33. En el programa televisivo si arriesgabas lo que ya ganaste podías perderlo todo. En mi caso, no tenía nada que perder -si seguía insistiendo- (bueno sí,… entrar tarde a una reunión virtual que iniciaba a las 830am) y sí mucho que ganar. Sobretodo muchas reflexiones para compartir.


PD: En otros ajustes para el record. No está de más decir que también tuve que encontrar la distancia óptima entre un brazo y otro, al sacar, para que no hubiese "conflicto de intereses" en los carriles internos por donde van entrando ovaladamente las pelotas (solo un ñoño podría describir con tanto detalle lo que tuve que hacer para mejorar la jugada, quizá quiero dejarle un legado a la humanidad sobre la "ciencia de los microdetalles" para cumplir objetivos). 

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