¿Que tu hijo te vea como un ser exitoso con logros que perciba inalcanzables?

 A la gente le pregunto: piensa en el hijo(a) de algún famoso que superó, en éxito, a su padre o madre.

Se quedan pensando unos minutos hasta que mencionan uno que otro caso. Pero no se les viene muchos nombres a la cabeza. ¿Por qué cuesta superar el éxito o la fama de un progenitor que la ostenta?

Hay muchas teorías, por ejemplo de los hijos del pibe Valderrama se decía que era la inmensa presión de llevar un apellido histórico que generaba altas expectativas y envidias. Y no solo en el fútbol, sino también en la música, en el cine, en diferentes áreas. Menos en la política, ámbito en el que sí se han visto casos de hijos o hijas que ocupan puestos incluso mayores que sus progenitores (esto requiere un análisis aparte). 


Yo no soy famoso pero sí -como todos- he logrado progresos en áreas que -años atrás- veía muy duras de estabilizar: ¿cómo verán mis hijos el éxito que notan en mí? ¿En qué piensan cuando son testigos de cómo he forjado destrezas que están muy por encima del promedio? No quiero que se desmotiven al verme como una figura que dejó la vara muy alta. Quizá por eso me gusta jugar al Superman que no oculta su lado Klark Kent, sino que lo dignifica. Para que vean que -por mucho que se avance- no dejamos de ser ese yin-yan de carne y hueso. El ejemplo que les doy es el de superación, el de “si no naces, te haces”, que no somos producto terminado y todo se forja con el hábito, con la práctica. Eso es mucho más emocionante que haber nacido con “talentos por default”, que luego se diluyen si no van en sintonía de un propósito. 


Tampoco estoy invitando a que se desechen las habilidades innatas, más que todo subrayo que hay que pasar por un proceso: bien sea, el de de potenciar lo innato o el de crear desde cero aquello que no vino contigo. ¿Quiero que me sigan viendo como el super-éxitoso postrado en el trono? No. Por eso cada tanto aprendo algo nuevo, en donde no siento miedo a ser novato y que vean cómo todo suele ser caótico al inicio, hasta que empieza a ocurrir el milagro.


TAREA

Piensa en algún éxito tuyo (debes tener un montón) que tus hijos puedan estar viendo como “inalcanzables” y que, después de leer esto, te motive a querer algún día explicarles cómo esto se construyó peldaño a peldaño. ¿Cómo lo harías?Y aunque ellos llegaron a tu vida con la película iniciada (el éxito ya estaba montado) que no crean que esto llegó así por arte de magia. 

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