También necesito bombardear


No solo Donald, yo también tengo mi operación. Y es que llevo años agotando las vías democráticas para que ese dictador -que vive dentro de mí- por fin deje el poder, sea apresado o dado de baja. ¿Quién es? ¿Qué territorios de mi domina? Se llama <Miedo a emprender> y aumentó su poder político después de la pandemia. Como todo mafioso, puede usar más de una identidad. A veces también se le conoce -en el bajo mundo- como el <miedo a morir de hambre>. Se poderío ha madurado a medida que mis canas aumentan, siento que la vida se me va y no hice nada para impedir que ese dictador siga dominando las áreas más importantes de mi ser. No domina todas PERO las pocas que domina hacen sentir como si sometiera a las otras con gran contundencia. Los otros territorios que sí domino yo: la estabilidad familiar y de pareja, mi funcionalidad comunicativa, la salud de mis hijos, mis destrezas artistico-deportivas, la coherencia, mis sanos vínculos, entre otros; a veces se empequeñecen cuando el dictador hace ruido y me recuerda que la satisfacción de mi vida no es completa. Cuando me señala el vaso medio vacío y me oculta el vaso medio lleno. 

El dictador me reta: publicó un video en el que dice: “venga por mí, a mi palacio, a ver si es tan valiente”. Burlándose de mi presunta impotencia. Sé que si me decido a atraparlo, lo concretaría; pero me pongo a pensar en lo que cuesta derrotarlo y se me pasa (como el meme de la ranita). Hay días en que lo creo derrotable y hay más días en que lo percibo invencible. No debo pensarlo tanto y mejor me lanzo. Tener en cuenta que 10 años atrás decidí enfrentar a otros dictadores tóxicos que intentaron gobernarme hasta que fueron ajusticiados.

En esta ocasión ¿Quién podrá defenderme? ¿O quién podrá defenderlo (el día que sea capaz de mandarle un misil de determinación)? Me inspiró mucho el nombre de la operación del 03 de Enero: <Resolución absoluta>, cuando la vi en los titulares, dije: “Oyeeee, eso es lo que necesito yo, en este 2026”. ¿Dónde puedo conseguir 150 aviones y 12 helicópteros que vuelen hasta la periferia de mi corazón y capturen al villano? Así resulte exitosa la misión, es utópico pensar que en la operación de una sola noche, podré resolver lo no resuelto en 46 años. Así como Venezuela, en una sola madrugada no solucionará lo ocurrido en los últimos 30 años. Sin embargo, conviene empezar, vale la pena organizar la estrategia, saber en qué lugar duerme cada noche el dictador del miedo, conseguir al delator que me avise de todos sus movimientos, para meterme en la madrugada y atacarlo como debí haberlo hecho desde hace rato. Y si le llego a propinar el golpe, queda claro que lo importante no es solo llegar sino también mantenerse. Después debo garantizar que la vieja mafia que me mantenía anclado al miedo, no vuelva a tomar poder, advertirles que “si no hacen lo que yo quiero, pagarán un precio alto”. ¿Y qué es lo que quiero? Vibrar en amor, no en miedo. Sentirme capaz de ser soberano y libre. Pasar por la Tierra yéndome con la mayor ganancia: la unión familiar, la salud, el propósito, amistades nutritivas, dejar un legado y una huella. 

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